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miércoles, 4 de noviembre de 2009

MARCELA

Si un día te dijera
que he visto los árboles llorando
cansados de tanta ausencia,
si la noche se espesa
lagrimeando estrellas
desnudando siluetas
es porque a ese pedazo de ternura
hoy no lo puedo abrazar.
Como flor de amanecer
llegaste a mi vida
refrescando llagas
y curando heridas.
Hoy te recuerdo...
¿a dónde ha ido tu presencia?
Luz y silencio.
¿a quién calmaré las penas?
Esperanza y sosiego
si camino día y noche
buscando secretos
alumbrada por las llamas
de este amor inmenso.
¡Mi puño se alzará violento!
y molerán espinas mis manos,
si los montes sobrean
protegiendo espaldas
y si una voz amiga
te tiende su mano
no llores,
yo también he aprendido a esperar.

Araceli

miércoles, 20 de agosto de 2008

Elecciòn

Entre los oficios del mundo
deslumbra la variedad
mi mano indicó un camino
mis pasos rápidos van
durmiendo el pasado
reaprendiendo a amar.

Duro y sacrificado como ninguno
brillo de hielo en invierno
rajos de cristal en verano
cálido en el abrazo compañero

He de vestirme en silencio
para no sobresaltar al animal
que aguardando en cavernas sombrias
pretende mi entereza quebrar.

Lamiendo pasos en manto negro
elegí dolor y alegría
y quise dar mi vida
a cambio de un vuelco completo.

Te doy mis manos tímidas
te doy mi cuerpo regado en versos
para no llorar este amor inmenso
para no culpar lo que es verdadero.


Escrito por Araceli

sábado, 7 de junio de 2008

Carta de Araceli a su hija

Amada y recordada hija:


¿Cómo estás?, quedé preocupada, porque supe que te habías enfermado y me sentí mal al no poder estar contigo, pero siempre estoy pendiente de lo que te pasa y pensando en cómo estás, aunque no siempre sepa las cosas muy a tiempo.

Marcelita, te escribo así, porque he sabido que eres inteligente y que ya sabes leer. Quiero que sepas que te echo de menos y que te sigo amando. Nada llena ese huequito que dejaste al no poder tenerte conmigo. Sólo tengo tu recuerdo, tus risas, y tu linda carita que siempre veo en las fotos que guardo de ti.

Hija, para la mamá no fue fácil tomar la decisión de dejarte con los abuelos, sufrí y sufro mucho. Quisiera estar contigo, cuidarte como lo hice desde antes que nacieras hasta que tuviste casi tres años; pero luego la mamá tuvo que hacer, espero que entienda, que me quieras y me recurdes. ¿Te gustó el muñeco que te hice y te mandé la última vez? ¿haz escuchado el caset que te envié? ¿Leíste el cuento que te hice?.

Hijita, aunque sé que no voy a tener respuesta a mis cartas, igual te voy a seguir escribiendo, pués así me sentiré más crca tuyo. A veces cuando camino por las calles o me siento en alguna plaza, me entretengo mirando a los niños y niñas que podrían ser como tú, me gusta verlos cómo juegan y cuando están con sus padres me digo que ya llegará el momento, que ya estaré con mi hija conversando, y que por ahora trabajo por construir un futuro mejor para todos los niños como tú. El sentirme útil y aportando, hace que mi vida tenga sentido y algo de felicidad.

Te quiero mi chiquita, más adelante te voy a contar más cosas, para que sepas también cómo está la mamá; trataré de grabar un caset para que escuches mi voz, pero daría cualquier cosa por escuchar la tuya, tu vocecita.

Araceli Romo, 7 de octubre de 1988.