viernes, 4 de noviembre de 2011

ARACELY SIEMPRE HERMOSA, AMADA, REVOLUCIONARIA Y PRESENTE

“Entre los oficios del mundo deslumbra la variedad

Mi mano indicó un camino mis pasos rápidos van”

Entre los miles de oficios que tenemos para elegir. Aracely eligió el mejor de todos, que es ser una revolucionaria, entregarse por completo a una opción de vida en circunstancias extraordinarias, difíciles, arriesgadas, dolorosas, pero profundamente necesarias. Y se hace necesario agradecer esa tremenda entrega y coraje que tuvo para construir un mundo mejor, porque estuvo ahí en la primera fila de combate por cada uno de nosotros.

Vamos a rendir homenaje a las hijas e hijos de esta tierra que partieron temprano. A esos hermanos que desde las filas de la revolución empuñaron las armas de la dignidad humana para enfrentar el oprobio y el terror de la dictadura militar. En especial vamos a recorrer y compartir parte de la vida de Aracely Romo Álvarez quien hace 23 años se quedó para siempre en estos cerros, “como parte del aire”.

Aracely Victoria Romo Álvarez, fue una joven mujer pobladora, nacida un 13 de marzo de 1962, en una humilde población del sur de Santiago. Hija de padres comprometidos con la causa popular; su padre un obrero mueblista y su madre una obrera tejedora, formaba parte de una alegre y numerosa familia. Desde niña se destaca por su capacidad para organizar y contar con una aguda visión crítica de la realidad. Buena lectora y conversadora, querida por sus cercanos.

Aracely crece en dictadura, su carácter afable, jovial, sociable, alegre y de gran curiosidad, la ayudó a comprender desde pequeña los problemas de su entorno, la de sus vecinas y vecinos y la de su propia familia. Situación que aportó a su sensibilización y tomar conciencia de clase, de pobre. Que la llevó a temprana edad asumir un compromiso profundo y radical hacia la causa revolucionaria, por una sociedad con igualdad social y justicia plena.

Aracely fue una, mujer luchadora incansable contra la explotación, una combatiente, disciplinada y metódica, una dirigenta social y política con claridad y asertividad en sus análisis, un cuadro revolucionario.

Hace 23 años Aracely junto a muchos otros jóvenes, se jugaron la vida en la calle, en el mitin, en la protesta, en la barricada. En ese tiempo, compañeros, había mística, solidaridad y coraje; nos unía a todos el afecto, el respeto por el ser humano y el deseo de un mundo mejor donde cada persona tuviera sus necesidades básicas satisfechas y la vida fuese respetada, ya que la dictadura desconoció todo eso desde el mismo 73, fecha infame en que la noche negra cayó sobre Chile. Desde ese momento se hizo pan de cada día, el secuestro, la tortura, la prisión y la muerte. Pinochet y su camarilla de desgraciados se comieron todos esos valores y el matar para ellos fue una consigna.

Frente a todas estas atrocidades muchos jóvenes, compañeros, se comprometieron en forma consecuente y voluntaria, hasta dar la vida para sacar a la dictadura... con el intenso deseo de una vida mejor y por amor a nuestro pueblo. Entre esos compañeros estuvieron Aracely y Pablo que ofrendaron sus vidas para sacar al tirano y liberar al pueblo oprimido.

Posteriormente, llegó esta "democracia" donde prometieron que la alegría llegaría; sin embargo nunca llegó. Tenemos una dictadura disfrazada que sigue oprimiendo a nuestro pueblo, la represión sigue siendo pan de cada día. Nada ha cambiado en lo sustancial por lo que la vigencia de los ideales que abrazamos en dictadura, tanto ayer y hoy siguen siendo impostergables y urgentes.

Son tantos los temas por que luchar que estas líneas quedan cortas. La educación gratuita es una bandera de lucha irrenunciable que generación tras generación los estudiantes han levantado. Hoy aplaudimos el coraje de estos jóvenes que han sabido levantar esta demanda de manera creativa y combativa y que nos muestran el camino para conseguir conquistas para nuestro pueblo, así como lo hicieron Aracely, Pablo, Cecilia, Raúl y tantos otros. Hoy más que nunca es necesario esa impronta que tuvieron ellos, donde ese tipo de entrega hoy casi no se ve o para algunos les parece anacrónica.

Esta mujer, militante, luchadora, dirigente y combatiente ejemplar, muere un día 5 de noviembre de 1988, bajo una “explosión” en el cerro Mariposa junto a Pablo Vergara Toledo. En ambos reconocemos la dignidad y el decoro de combatientes ejemplares, que dieron su vida en esta senda, y el mejor homenaje a sus vidas no se hará en los cementerios, con discursos victimizadores, o con monumentos de piedra que parecen nuevas lápidas, el único homenaje a la altura de su entrega es precisamente en las calles, los centros laborales y estudiantiles, al calor de la lucha por construir la fuerza social capaz de derrotar este orden injusto.

Sin lugar a dudas, esta hija del pueblo que con su ejemplo nos mostró el camino, que enarbolo las banderas del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR, nos demuestra que la furia del capital no escatima ni escatimará en gastos y artilugios para defender sus intereses, y que la lucha que ella junto a Pablo y tantos otros y otras, iba más allá del derrocamiento de una dictadura.

Entonces... "pensemos este presente con la memoria limpia (no traicionada) como armadura ética indispensable para resistir a la tiranía del mercado.

Pensemos este presente con la memoria entera (que nada olvida) como condición necesaria para imaginar nuestras utopías y luchar por ellas"... (Mauricio Hernández Norambuena)

Familia Romo Alvarez

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